viernes, 14 de agosto de 2009

¿sur, paredón y después de Duchamp, qué?




(imagen de Edgardo Antonio Vigo)
> Aksdfw vjvnvon rh gcyy o bien, cómo debemos comunicarnos, para poder tener un intercambio de ideas. Las diferentes culturas fueron encontrando distintas maneras para ir conformando un código lingüístico mediante el cual pudieran expresar ideas e ir transmitiendo conocimientos. De alguna forma, las mismas hallaron prudente, que el registro de tales conocimientos se hiciera de una manera más perdurable. Desde las pinturas en cavernas a las tallas en huesos, los procedimientos variaban según la imaginación de los pueblos. Desde cuerdas anudadas, muescas en tablillas de barro, los símbolos utilizados, comenzaron a tomar estructuras más complejas. Representaciones simbólicas de objetos conocidos, pictogramas, jeroglíficos, ideogramas, o la representación de los sonidos producidos por la voz humana en su expresión mínima, perfectos e increíbles abecedarios, de dónde, a través de reglas y convenciones aceptadas, podemos comunicarnos, a pesar de la distancia y el tiempo.

Los cdóigos deebn repseatrse para que la comunicación sea fluida y no generar interpretaciones confusas o erróneas. En el campo de las artes y en particular en el de la literatura, las definiciones abundan, suelen ser confusas, contradictorias y hasta a veces, excluyentes. La lengua y su expresión simbólica, al convertirse en objeto de estudio y al definirse, sobre y por sí misma, produce un efecto de reverberación, de eco, de repetición, la tautología por excelencia.



Dice Ronald Barthes, que el primer lexema, o mínima unidad de sentido, se encuentra siempre en el título. Que allí se encuentra el resumen del contenido de una obra. Aquí lo tratado sería por un lado Poesía y por otro lo Visual. Pero, ahora bien, ¿es lógico hablar de Poesía Visual, o hablar tal vez de Poesía Fónica, Poesía Digital, Poesía Performática, etc.?, ¿no sería lo mismo que decir Humanos Amarillos, Humanos Blancos, Humanos Negros, Humanos Cobrizos?. Muchas veces nombramos los objetos a través de marcas representativas, decimos por ejemplo: “¿no me das una aspirina?” en lugar de pedir un analgésico, o pedimos un silvapen en lugar de un marcador. Hay realmente una Poesía Visual diferente a una Poesía Fonética, o en realidad la Poesía es una y de lo que hablamos en realidad es de diferentes espacios, diferentes formas de representación. Tal vez las expresiones correctas sean las de poemas visuales o poemas fonéticos.



Definir Poesía no es tarea sencilla, podríamos dar tantas definiciones como personas interesadas hubieran, desde las clasicistas que nos hablan de la ornamentación de la prosa, un fruto del arte, un conjunto de técnicas, o desde perspectivas más contemporáneas, que nos hablan de una particular forma de sensibilidad o de un lenguaje diferente. Particularmente preferiría parafrasear a Barthes y a Lautreamont y decir que la Poesía es el fortuito encuentro de un signo con una intención, en el azar de la mirada.



La poesía verbal en general y la prosa, en nuestro universo occidental, se representa en su forma escrita de forma muy similar. De izquierda a derecha, de arriba a bajo, en forma lineal, los símbolos ordenados, las estructuras en oraciones y el orden del uso cotidiano son algunas de las características del lenguaje. Nuestro cerebro decodifica, interpreta cuando mira, haciendo un ejercicio de lectura. Incluso si el orden no es el correcto, pero teniendo la primera y la última letra correspondiente en su sitio, reconoce el significado de las mismas. (Los cdóigos deebn repseatrse) La Literatura hace alusión a la letra, a lo referente a la misma, a sus usos y costumbres. La Poesía, como vimos, varía con el tiempo, su definición es compleja, a lo sumo, podemos hablar de intencionalidad y de algunos requisitos, que dependen según el observador del fenómeno. Sin despreciar alguna definición tautológica, podríamos decir, que el poema es el resultado intencional, un producto que proviene de la Poesía. De allí podríamos asumir que la Poesía no es algo estrictamente verbal, sino que lo verbal es una de las formas de expresarla. La Poesía hoy, se convierte en un mensaje enciclopédico, todos los símbolos contienen en sí, todas sus acepciones; el discurso relacional, en el que de antemano realizamos una elección, desaparece, la función social de la comunicación primaria, desaparece en una multiplicidad de ecos, en la anfibología, en la multiplicidad de significantes de los símbolos.



El poema visual a diferencia del poema verbal escrito, cambia el peso de su discurso, no ya en una lectura lineal, sino en una propuesta analógica, el orden desaparece, el encasillamiento parece inútil. La interdisciplinariedad es producto de los nuevos paradigmas culturales, la pureza parece imposible; tanto en el mundo real como en el de las ideas. El poema visual participa de la modernidad, en lo que Molero Prior define como la redistribución del espacio poético. El poema visual participa del mestizaje mediático, hace patente la picto- textualidad de la obra. Ahora bien, que son los poemas visuales, desde cuando, cómo los distinguimos, ¿poseen características que los definan en un corpus poético? Los trasgresores del concepto vernáculo de Poesía, en el universo occidental, tienen larga data, pero es Lamberto Pignotti quien cerca al poema visual cuando dice que la utilización del recurso de la imagen subraya el límite de la palabra y simultáneamente, la intervención de la palabra hace resaltar el desgaste de la imagen. Habría tal vez, que agregarle a esta definición, el hecho que las palabras, a su vez están conformadas con unidades mínimas, letras, que por si solas, también pueden significar.

El espacio blanco, el vacío mallarmeano, es. Mallarmé nos enseñó su existencia, su utilidad, convirtiéndolo en lienzo, en espacio pictórico. Desde los poemas figurativos de Simias de Rodas, pasando por los de Johann Leonhard Frisch, hasta los de Claus Bremer, encontramos en ellos una intencionalidad de ser vistos. El concretismo opta por una presentación gráfica de los poemas, Siegfried Schmidt define las poéticas visuales, como aquellas que: “producen un suceso estético en el inestimable umbral entre la inteligencia óptica y lingüística”. Sin duda, los avances en las tecnologías y la apropiación de las mismas, por quienes intervienen en el campo de la creatividad, ha propiciado un gran avance en el campo de los poemas visivos. La meditación, la evaluación, la auto- referencialidad y el estudio de estos trabajos, comienza a principios del siglo veinte. Es precisamente aquí, donde encontramos la producción conciente, de la potencialidad de ruptura con los cánones establecidos. Pasando por un enfrentamiento social y político contra el arte burgués, atentando contra la naturaleza funcional del lenguaje o simplemente, creando nuevas direcciones estéticas; los poemas visuales obtienen su partida de nacimiento.



Como vemos, las definiciones son variadas, aunque las manejadas aquí, tienen puntos en común. Citaremos al final, una bibliografía más que oportuna, y a la que habrá de remitirse, quien se interese por el tema, porque como versa el viejo dicho: “antes que leer a los monos, mejor consultar las fuentes”. Querría finalizar, haciendo referencia a un librero de Maldonado, Gerardo Behiot, quien siempre se queja, cuando le llevan libros de poesía, y termina colocándolos en el fondo de los estantes, porque total, siempre se terminan regalando; él siempre repite una frase que desconozco su autoría y dice así: “…la poesía, la trinchera del diletante de la literatura”, frase cruel sin duda, pero llena de razón, ya que en el saco de la poesía cabe cualquier cosa, y en el campo de la poesía visual, podríamos decir otro tanto. No es hora de ponernos de jueces, porque es un sayo que no nos cabe, además creemos en las máximas dadaístas de que: “todo hombre es artista” o “decir artista es insultar al resto de los humanos”, el problema es que hay tanto tonto por ahí dándose dique de vanguardista o de experimental, que uno no puede menos que reírse. Cuando Duchamp presentó el famoso mingitorio, planteó una de las consignas más importantes del arte contemporáneo, la voluntad de transformar cualquier cosa, con su solo deseo, en Obra de Arte. Muchos no han entendido la terrible ironía de Marcel, él tenía toda una teoría que lo respaldaba y ese, ahora es el problema, ¿después de Duchamp, qué?

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

ARGAÑARAZ, N.N. – Poesía visual uruguaya
BARTHES, RONALD – El grado cero de la escritura
CANO, JAVIER; GÓMEZ, ANTONIO – Catálogo V Premio de poesía experimental de
la Diputación de Badajoz
GOMRINGER, EUGEN – Komkrete Poesie, Humboldt nº 54
JESÚS CAMARERO – Principia semiótica inista, Dimensão nº 26
KRIWET, FERDINAND – Textos visuales y auditivos, Humboldt nº 15
LÓPEZ FERNÁNDEZ, LAURA - Una forma especial de poesía, Ánfora Nova nº 49-50
PADÍN, CLEMENTE – De la representación a la acción
- V+V Lo verbal y lo visual en el arte uruguayo
ZARATE, ARMANDO – Antes de la vanguardia