martes, 21 de julio de 2009

AULLIDO

por Allen Ginsberg
(transducción de J.A. Italiano)
Para Federico Rivero
I
Vi las mejores cabezas de mi generación desechas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
yirando por las calles del bajo cuando la noche se hace día buscando un frenético pinchazo,
eruditos con cabezas coronadas cómo un ángel, ardiendo por la antigua conexión celestial, con el
furioso dínamo de la maquinaria nocturna,
que pobres y sucios y ojerosos y drogos pasaron la noche fumando pasta en la oscuridad
sobrenatural de covachas con agua fría, flotando sobre la cima de la ciudad escuchando la musiquita
de moda
que desnudaron sus cerebros ante el cielo debajo de El y vieron ángeles andinos tambaleándose
sobre los techos mal iluminados,
que pasaron por el Departamental con radiantes ojos imperturbables alucinando Punta y tragedia en
la luz de Reissig entre los maestros de la guerra,
que fueron expulsados de los liceos por locos y por escribir sonetos obscenos en los pizarrones de
las aulas
que se agazaparon en ropa interior en oscuras piezas de pensión, sin afeitarse, quemando su dinero
en ceniceros y escuchando temerosos a través del muro,
que fueron arrestados por sus virtudes púbicas regresando por El Chuy con un cinturón de
marihuana hacia Montevideo,
que aspiraron cocaína en hoteles de postal o aspiraron nafta en la 24, libertad o muerte, o
sometieron sus torsos a una respiración ajena noche tras noche,
con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes rave sin final,
incomparables callejones de temblorosos ladridos de perros y relámpagos en la mente saltando
hacia los polos, migas de pan pan pan, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo,
realidades de tertulias de floripón, amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero,
borrachera de vino sobre azoteas, barrios de escaparate, de paseos intoxicados, luces de semáforo,
de neón parpadeante, vibraciones del sol, la luna y árboles veloces
en rugientes atardeceres invernales del Jaguel, desvaríos de canillitas y una sospechosa luz reina de
la mente,
que se encadenaron en la terminal para el interminable viaje desde La Tuna a la santa Teja en
talassa hasta que el ruido de ruedas y niños aplastados los hizo caer temblando con la boca
desvencijada y golpeados vacíos de imágenes completamente ahuecados de brillo bajo la lúgubre
luz del Zoológico,
que se hundieron toda la noche en la submarina luz del Planetario salían flotando y se sentaban a lo
largo de tardes de cerveza tibia en el desolado Victoria, escuchando el crujir del Apocalipsis en el
desvencijado cassetero del JVC,
que hablaron sin parar por setenta horas del Parque Rodó al departamento al bar a Millán al museo
al puente del Miguelete,
un batallón perdido de conversadores borrachos de bar saltando desde las barandas desde las
ventanas desde el Panorámico Municipal desde la luna, parloteando gritando vomitando susurrando
hechos y memorias y anécdotas y excitaciones del globo ocular y shocks de hospitales y comisarías
y Estadios Centenarios, intelectos enteros expulsados en recuerdo de todo por siete días y noches
con ojos brillantes, carne para la sinagoga arrojada en el pavimento,
que se desvanecieron en la nada Zen Ciudad Vieja dejando un rastro de ambiguas postales de
Casapueblo, sufriendo sudores orientales y crujidos de huesos tangerinos y migrañas de la china
con síndrome de abstinencia en un pobremente amoblado cuarto del Cordón,
que vagaron por ahí y por ahí a medianoche en los patios en las vías del ferrocarril de Capurro
preguntándose dónde ir, y se iban, sin dejar corazones rotos,
que encendieron cigarrillos en camionetas camionetas camionetas haciendo ruido a través de la
cerrazón hacia chacras solitarias en José Ignacio,
que estudiaron a Carreras Lautreamont Juana telepatía bop kabbalah porque el cosmos
instintivamente vibraba a sus pies en Piriápolis,
que vagaron solos por las calles de Pinares buscando ángeles andinos visionarios que fueran
ángeles andinos visionarios,
que pensaron que tan sólo estaban locos cuando Gregorio Aznares refulgió en un éxtasis
sobrenatural,
que subieron en limosinas con el chino Leites de Garzón impulsados por la lluvia de pueblo luz de
calle en la medianoche invernal,
que vagaron hambrientos y solitarios por Gorlero en busca de rock o sexo o sopa, y siguieron al
brillante Español para conversar sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron
hacia Buenos Aires,
que desaparecieron en las chimeneas de Fray Bentos dejando atrás nada sino la sombra de jeans y la
lava y la ceniza de la poesía esparcida en la chimenea de Botnia,
que reaparecieron en la costa de Rocha investigando a la yuta con barba y pantalones cortos con
grandes ojos pacifistas sensuales en su oscura piel repartiendo incomprensibles panfletos,
que se quemaron los brazos con cigarrillos protestando por la neblina narcótica del tabaco del
Capitalismo en el Conrad,
que distribuyeron panfletos supercomunistas en Maldonado Nuevo sollozando y desnudándose
mientras las sirenas de Lo de Naná aullaba por ellos y aullaba por la calle Siete, y el Buquebus de
Colonia también aullaba,
que se derrumbaron llorando en gimnasios blancos desnudos y temblando ante la maquinaria de
otros esqueletos,
que mordieron patovicas en el cuello y chillaron con deleite en camionetas policiales por no cometer
más crimen que su propia salvaje pederastia e intoxicación,
que aullaron de rodillas en el puerto y eran arrastrados por los tejados blandiendo genitales y
manuscritos,
que se dejaron cojer por el culo por santos motoqueros, y gritaban de gozo,
que mamaron y fueron mamados por esos serafines humanos, los marinos, caricias de amor
Atlántico y Pacífico,
que cojieron en la mañana en las tardes en el Rosedal y en el pasto de plazas públicas y cementerios
repartiendo su semen libremente a quien quisiera venir,
que hiparon interminablemente tratando de reír pero terminaron con un llanto tras la partición de un
baño turco cuando el blanco y desnudo ángel vino para atravesarlos con una espada,
que perdieron sus efebos por las tres viejas arpías del destino la arpía tuerta del euro heterosexual la
arpía tuerta que guiña el ojo fuera del vientre y la arpía tuerta que no hace más que sentarse en su
culo y cortar las hebras intelectuales doradas del telar del artesano,
que copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza un amorcito un paquete de cigarros
una vela y se cayeron de la cama, y continuaron por el suelo y por el pasillo y terminaron
desmayándose en el muro con una visión de la concha suprema y eyacularon eludiendo el último
hálito de conciencia,
que endulzaron las conchas de un millón de muchachas estremeciéndose en el crepúsculo, y tenían
los ojos rojos en las mañanas pero estaban preparados para endulzar la concha del amanecer,
resplandecientes nalgas bajo galpones y desnudos en el lago,
que salieron de putas por Camino Aiguá en miríadas de autos robados por una noche, F.R. héroe
secreto de estos poemas, cojedor y Adonis de la Teja -regocijémonos con el recuerdo de sus
innumerables jodiendas de muchachas en solares vacíos y patios
traseros de restaurantes, en desvencijados asientos de cines, baños de liceos, en cimas de montañas,
en cuevas o con demacradas cajeras de supermercado, en familiares solitarios levantamientos de
enaguas de la tía y especialmente secretos solipsismos en baños de estaciones de servicio y también
en puertas de garage de la ciudad natal,
que se desvanecieron en vastas y sórdidas películas, eran cambiados en sueños, despertaban en un
súbito frente a la Plaza Zabala y se levantaron en buardillas con resacas de despiadada grappa con
limón y horrores de sueños de hierro de 18 de Julio y se tambalearon hacia las oficinas del BPS,
que caminaron toda la noche con los zapatos llenos de sangre sobre los bancos de escarcha en la
rambla esperando que una puerta se abriera en el conventillo hacia una habitación llena de vapor
caliente y opio,
que crearon grandes dramas suicidas en los sótanos de los departamentos del Salvo bajo el foco
azul de la luna durante la dictadura y sus cabezas serán coronadas de laurel y olvido,
que comieron estofado de cordero de la imaginación o digirieron los mejillones en el lodoso fondo
del río Santa Lucía,
que lloraron ante el romance de las calles con sus carritos llenos de panchos y mala música,
que se sentaron sobre cajas respirando en la oscuridad bajo el viaducto y se levantaron para
construir clavicordios en sus áticos,
que tosieron en el sexto piso del Radison coronados de fuego bajo el cielo tubercular rodeados por
cajas naranjas de Teología,
que escribieron frenéticos toda la noche balanceándose y rodando sobre sublimes encantamientos
que en el amarillo amanecer eran estrofas incoherentes,
que cocinaron animales podridos pulmón corazón pié cola pizza & muzzarella soñando con el puro
reino vegetal,
que se arrojaron bajo camiones de carne en busca de un huevo,
que tiraron sus relojes desde el techo para emitir su voto por una eternidad fuera del tiempo,
cayeron despertadores en sus cabezas cada día por toda la década siguiente,
que cortaron sus muñecas como Riverito tres veces sucesivamente sin éxito, desistieron y fueron
forzados a abrir kioscos de quiñela donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron,
que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en la peatonal Sarandí frente al
Cabildo entre explosiones de versos plúmbeos y el enlatado martilleo de los férreos regimientos de
la moda y los gritos de nitroglicerina de maricas de la publicidad y el gas mostaza de inteligentes
editores siniestros, o fueron atropellados por los taxis ebrios de la realidad absoluta,
que saltaron del puente de la Barra esto realmente ocurrió y se alejaron desconocidos y olvidados
dentro de la fantasmal niebla de los callejones de sopa y carros de bomba del barrio Rivera, ni
siquiera una cerveza gratis,
que cantaron desesperados desde sus ventanas, se cayeron por la claraboya del Subte, saltaron en el
sucio Miguelete, se abalanzaron sobre negros, lloraron por toda la calle, bailaron descalzos sobre
vasos de vino rotos y discos de fonógrafo destrozados de nostálgica canzonetta italiana de los años
30 se acabaron el fernette y vomitaron gimiendo en el baño sangriento, con lamentos en sus oídos y
la explosión de colosales silbatos de vapor,
que se lanzaron por la Interbalnearia del pasado viajando hacia la cárcel de Punta Carretas -solitario
mirar- autos preparados de cada uno de ellos o Encarnación de Jazz de Cucurulo,
que condujeron campo traviesa por 72 horas para averiguar si yo había tenido una visión o tú habías
tenido una visión o él había tenido una visión para conocer la eternidad,
que viajaron a Paysandú, murieron en Paysandú, que volvían a Paysandú; que velaron por Paysandú
y meditaron y andaban solos en Paysandú y finalmente se fueron lejos para averiguar el tiempo, y
ahora Paysandú extraña a sus héroes,
que cayeron de rodillas en desesperanzadas catedrales rezando por la salvación de cada uno y la luz
y los pechos, hasta que al alma se le iluminó el cabello por un segundo,
que chocaron a través de su mente en la cárcel esperando por imposibles criminales de cabeza
dorada y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaba dulces milongones a las Rosas,
que se retiraron a Paraguay a cultivar un hábito o a La Quebrada de los Cuervos hacia el tierno
Buda o hacia Aparicio Saravia en busca de tiernos muchachitos o a San Carlos hacia los negros
desguazaderos de autos o del Depa a El Castillo a Cerro Pelado hacia la guirnalda de margaritas o a
la tumba,
que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron abandonados con su
locura y sus manos y un jurado indeciso,
que tiraron ensalada de papas a los lectores del dadaísmo y subsiguientemente se presentan en los
escalones de granito del manicomio en Santa Marta con las cabezas afeitadas y un arlequinesco
discurso de suicidio, exigiendo una lobotomía al instante, y recibieron a cambio el concreto vacío de
la insulina Metrazol electricidad hidroterapia psicoterapia terapia ocupacional ping pong y amnesia,
que en una protesta sin humor volcaron sólo una simbólica mesa de casín, descansando brevemente
en catatonia, volviendo años después realmente calvos excepto por una peluca de sangre, y de
lágrimas y dedos, a la visible condenación del loco de los barrios de las locas ciudades del Este, los
fétidos salones del Kenedy y El Placer, discutiendo con los ecos del alma, balanceándose y rodando
en la banca de la soledad de medianoche reinos dolmen del amor, sueño de la vida una pesadilla,
cuerpos convertidos en piedra tan pesada como la luna, con la madre finalmente, y el último
fantástico libro arrojado por la ventana de la habitación, y a la última puerta cerrada a
las 4 AM y el último teléfono golpeado contra el muro en protesta y el último cuarto amoblado
vaciado hasta la última pieza de mueblería mental, un papel amarillo se irguió torcido en un
colgador de alambre en el armario, e incluso eso imaginario, nada sino un esperanzado poco de
alucinación- ah, Riverito, mientras no estés a salvo yo no voy a estar a salvo, y ahora estás
realmente en la total sopa animal del tiempoy
que por lo tanto corrió a través de las heladas calles obsesionado con una súbita inspiración sobre
la alquimia del uso de la elipse el catálogo del medidor y el plano vibratorio,
que soñaron e hicieron aberturas encarnadas en el tiempo y el espacio a través de imágenes
yuxtapuestas y atraparon al Arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos
elementales y pusieron el nombre y una pieza de conciencia saltando juntos con una sensación de
Pater Omnipotens Aeterna Deus para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y
pararse frente a ti mudos e inteligentes y temblorosos de vergüenza, rechazados y no obstante
confesando el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda cabeza sin fin, el
vagabundo demente y el ángel rasta en el tiempo, desconocido, y no obstante escribiendo aquí lo
que podría quedar por decir en el tiempo después de la muerte, y se alzaron reencarnando en las
fantasmales ropas del jazz en la sombra de cuerno dorado de la banda y soplaron el sufrimiento de
la mente desnuda de América Latina por el amor en un llanto de saxofón eli eli lamma lamma
sabacthani que estremeció las ciudades hasta la última radio con el absoluto corazón del poema
sanguinariamente arrancado de sus cuerpos bueno para alimentarse mil años.
II
¿Qué esfinge de cemento y aluminio abrió sus cráneos y devoró sus cerebros y su imaginación?
¡Satanás! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las
escaleras! ¡Muchachos sollozando en los cantes! ¡Ancianos llorando en las plazas!
¡ Satanás! ¡ Satanás! ¡Pesadilla de Satanás! ¡ Satanás el sin amor! ¡ Satanás mental! ¡ Satanás el
pesado juez de los hombres!
¡ Satanás la prisión incomprensible! ¡ Satanás la desalmada cárcel de tibias cruzadas y congreso de
tristezas! ¡ Satanás cuyos edificios son un juicio! ¡ Satanás la vasta piedra de la guerra! ¡ Satanás
los pasmados gobiernos!
¡ Satanás cuya mente es maquinaria pura! ¡ Satanás cuya sangre es un torrente de dinero! ¡ Satanás
cuyos dedos son diez ejércitos! ¡ Satanás cuyo pecho es un dínamo caníbal! ¡ Satanás cuya oreja es
una tumba humeante!
¡ Satanás cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡ Satanás cuyos rascacielos se yerguen en las largas
calles como inacabables Jehovás! ¡ Satanás cuyas fábricas sueñan y croan en la niebla! ¡ Satanás
cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡ Satanás cuyo amor es aceite y piedra sin fin! ¡ Satanás cuya alma es electricidad y bancos! ¡
Satanás cuya pobreza es el espectro del genio! ¡ Satanás cuyo destino es una nube de hidrógeno
asexuado! ¡ Satanás cuyo nombre es la mente!
¡ Satanás en quien me asiento solitario! ¡ Satanás en quien sueño ángeles! ¡Demente en Satanás!
¡Chupa pijas de Satanás! ¡Sin amor ni hombre en Satanás!
¡ Satanás quien entró tempranamente en mi alma! ¡ Satanás en quien soy una conciencia sin un
cuerpo! ¡ Satanás quien me ahuyentó de mi éxtasis natural! ¡ Satanás a quien yo abandono!
¡Despierten en Satanás! ¡Luz chorreando del cielo!
¡ Satanás! ¡ Satanás! ¡Departamentos robots! ¡Suburbios invisibles! ¡Tesorerías esqueléticas!
¡Capitales ciegas! ¡Industrias demoníacas! ¡Naciones espectrales! ¡Invencibles manicomios! ¡Pijas
de granito! ¡Bombas monstruosas!
¡Rompieron sus espaldas levantando a Satanás hasta el cielo! ¡Pavimentos, árboles, radios,
toneladas! ¡Levantando la ciudad al cielo que existe y está alrededor nuestro!
¡Visiones! ¡Presagios! ¡Alucinaciones! ¡Milagros! ¡Éxtasis! ¡Arrastrados por el Río de la Plata!
¡Sueños! ¡Adoraciones! ¡Iluminaciones! ¡Religiones! ¡Todo el cargamento de mierda sensible!
¡Progresos! ¡Sobre el Río de la Plata! ¡Giros y crucifixiones! ¡Arrastrados por la corriente!
¡Epifanías! ¡Desesperaciones! ¡Diez años de gritos animales y suicidios! ¡Mentes! ¡Nuevos amores!
¡Generación demente! ¡Abajo sobre las rocas del tiempo!
¡Auténtica risa santa en el Río de al Plata! ¡Ellos lo vieron todo! ¡Los ojos salvajes! ¡Los santos
gritos! ¡Dijeron hasta luego! ¡Saltaron del techo! ¡Hacia la soledad! ¡Despidiéndose! ¡Llevando
flores! ¡Hacia el Río de la Plata! ¡Por la calle!
III
¡Riverito! Estoy contigo en Santa Marta
Donde estás más loco de lo que yo estoy
Estoy contigo en Santa Marta
Donde te debes sentir muy extraño
Estoy contigo en Santa Marta
Donde imitas la sombra de mi madre
Estoy contigo en Santa Marta
Donde has asesinado a tus doce secretarias
Estoy contigo en Santa Marta
Donde te ríes de este humor invisible
Estoy contigo en Santa Marta
Donde somos grandes escritores en la misma horrorosa máquina de escribir
Estoy contigo en Santa Marta
Donde tu condición se ha vuelto seria y es reportada por la radio
Estoy contigo en Santa Marta
Donde las facultades de la calavera no admiten más los gusanos de los sentidos
Estoy contigo en Santa Marta
Donde bebes el té de los pechos de las solteras compañeritas del Ipa
Estoy contigo en Santa Marta
Donde te burlas de los cuerpos de tus enfermeras las arpías de Capurro
Estoy contigo en Santa Marta
Donde gritas en una camisa de fuerza que estás perdiendo el juego del verdadero
ping pong del abismo
Estoy contigo en Santa Marta
Donde golpeas el piano catatónico el alma es inocente e inmortal jamás debería
morir sin dios en una casa de locos armada
Estoy contigo en Santa Marta
Donde cincuenta shocks más no te devolverán nunca tu alma a su cuerpo de su
peregrinaje a una cruz en el vacío
Estoy contigo en Santa Marta
Donde acusas a tus doctores de locura y planeas la revolución socialista hebrea
contra el Gólgota nacional fascista
Estoy contigo en Santa Marta
Donde abres los cielos de la Bahía de Capurro y resucitas a tu Jesús humano y viviente de
la
tumba sobrehumana
Estoy contigo en Santa Marta
Donde hay veinticinco mil camaradas locos juntos cantando las estrofas primeras del
Himno Nacional
Estoy contigo en Santa Marta
Donde abrazamos y besamos al Uruguay sacrosanto bajo nuestras sábanas el
Uruguay Perfecto que tose toda la noche y no nos dejan dormir
Estoy contigo en Santa Marta
Donde despertamos electrificados del coma por el rugir de los aeroplanos de
nuestras propias almas sobre el tejado ellos han venido para lanzar bombas
angelicales el hospital se ilumina a sí mismo colapsan muros imaginarios Oh
escuálidas legiones corren afuera Oh estrellado shock de compasión la guerra
eterna está aquí Oh victoria olvida tu ropa interior somos libres
Estoy contigo en Santa Marta
En mis sueños caminas goteando por un viaje a través del mar sobre las carreteras a
através de la Costa de Oro llorando hasta la puerta de mi casa en la noche del Este
IV
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
¡El mundo es santo! ¡El alma es santa! ¡La piel es santa! ¡La nariz es santa! ¡La lengua y la pija y la
mano y el agujero del culo son santos!
¡Todo es santo! ¡todos son santos! ¡todos los lugares son santos! ¡todo día está en la eternidad!
¡Todo hombre es un ángel!
¡El vago es tan santo como el serafín! ¡el demente es tan santo como tú mi alma eres santa!
¡La máquina de escribir es santa el poema es santo la voz es santa los oyentes son santos el éxtasis
es santo!
¡Santo Rivero santo Inverso santo Acosta santo Bardanca santo Bravo santo López santa Chevesky
santo Bradón santo Juntaflores santos los desconocidos locos y sufrientes mendigos santos los
horribles ángeles humanos!
¡Santa mi madre en la casa de locos! ¡Santas las pijas de los abuelos Andaluzes!
¡Santo el gimiente saxofón! ¡Santo el apocalipsis del bop! ¡Santas las bandas de jazz marihuana
hipsters paz cucumelos pipas y baterías!
¡Santa las soledades de los altos edificios y de las calles empedradas! ¡Santas las cafeterías llenas
con los millones! ¡Santos los misteriosos ríos de lágrimas bajo las calles!
¡Santo el argonauta solitario! ¡Santo el vasto cordero de la clase media! ¡Santos los pastores locos de
la rebelión! ¡Quien goza Montevideo es Montevideo!
¡Santa Punta del Este santa Salinas santa La Tuna santo Kosovo santo Capurro santo Atahualpa santo
Maldonado!
¡Santo el tiempo en la eternidad santa eternidad en el tiempo santos los relojes en el espacio la cuarta
dimensión santa la quinta Internacional santo el ángel de Satanás!
¡Santo el mar santo el desierto santa la vía férrea abandonada santa la locomotora olvidada santas las
visiones santas las alucinaciones santos los milagros santo el globo ocular santo el abismo!
¡Santo perdón! ¡compasión! ¡caridad! ¡fe! ¡Santos! ¡Nosotros! ¡cuerpos! ¡sufriendo! ¡magnanimidad!
¡Santa la sobrenatural extra brillante inteligente bondad del alma!
Berkeley, 1955
Maldonado 2008
--------------------------------------------------------------------------------
[i] "Aullido", en su primera edición de 500 ejemplares, no tuvo mayores contratiempos, fue la
segunda edición de 3 mil ejemplares, en Mayo de 1957 que fue retirada de las librerías tras ser
declarada obscena por el fiscal Chester McPhee quien declaró "las palabras y el sentido de la
escritura es obscena" y "usted no querría que sus hijos se cruzaran con esto". El 21 de Mayo de 1957,
el poeta Lawrence Ferlinghetti fue arrestado bajo los cargos de "concientemente publicar y vender
material indecente". El 2 de Octubre del mismo año, la restricción sobre el libro fue levantada y
Ferlinghetti fue declarado inocente. Ferlinghetti dijo que Ginsberg dejó los puntos en lugar de
"Fucked" como una declaraciòn política en recuerdo del proceso judicial.